Los Mejores Barrios de La Habana
Donde las grandes mansiones habaneras se convirtieron en restaurantes a—n m—s grandes
Explorar el BarrioEl Barrio de las Embajadas
Miramar siempre fue la direcci—n m—s codiciada de La Habana. Antes de la revoluci—n de 1959, los amplios bulevares arbolados de la 5ta Avenida eran el hogar de las familias m—s adineradas de Cuba: magnates del az—car, barones del tabaco y profesionales que hab—an prosperado durante d—cadas de inversi—n estadounidense y riqueza colonial. Sus residencias eran mansiones en todo el sentido de la palabra: p—rticos con columnas, elaborados mosaicos, grandiosas escaleras y jardines que parec—an parques privados.
La revoluci—n cambi— la propiedad, pero no pudo menguar la grandeza de esas estructuras. Las embajadas se instalaron, las oficinas gubernamentales ocuparon los salones de baile, y durante d—cadas Miramar pareci— un fantasma elegante: su arquitectura conservada, su esp—ritu adormecido. Luego lleg— la apertura de la era de los paladares a mediados de los a—os noventa, y las mansiones de Miramar encontraron su verdadera vocaci—n.
Hoy, cenar en Miramar significa hacerlo en la antigua residencia privada de la —lite cubana, a menudo distribuida en varios salones imponentes, quiz—s con un patio o terraza, casi siempre con carta de vinos y una cocina que se toma su oficio muy en serio. Las comidas aqu— duran m—s, las porciones son m—s generosas y el ambiente no tiene igual en todo el Caribe.
Los Ocho Esenciales
Ocho direcciones que definen la gastronom—a de lujo en los paladares habaneros, cada una alojada en una mansi—n con historia y car—cter propios.
?? Calle 30 #865, entre 26 y Avenida 7ma
La Casa es la experiencia quintaesencial del paladar en Miramar. Distribuida en varios comedores de una aut—ntica mansi—n prerrevolucionaria, parece menos un restaurante y m—s una invitaci—n a la cena de un arist—crata, donde el anfitri—n resulta tener un chef muy serio. El men— combina lo cubano con lo continental: enormes porciones de langosta, cerdo asado lentamente en adobo desde la ma—ana, y acompa—antes concebidos para compartir. La carta de vinos es una de las m—s cuidadas de La Habana. Venga para una velada larga y celebratoria, de esas en que uno olvida que lleva tres horas sentado.
?? Calle 46 #305, esquina 3ra Avenida
La Fontana se gana su reputaci—n por la constancia y la artesan—a. El patio, centrado en la elegante fuente que da nombre al restaurante, es uno de los espacios al aire libre m—s rom—nticos de toda La Habana, tapizado de buganvillas e iluminado con velas al caer la noche. Pero la verdadera distinci—n de La Fontana es su cocina, que trabaja con una seriedad de prop—sito poco com—n en la gastronom—a privada cubana. Los mariscos son impecablemente frescos, los platos de pasta de influencia italiana resultan sorprendentemente logrados, y la carta de vinos -seleccionada con genuino cuidado- incluye botellas que se miden con las de cualquier restaurante del Caribe. Miramar en su versi—n m—s refinada.
?? Calle 120 entre 1ra y 3ra Avenida
Nombrado por la salsa de ajo que define sus platos insignia, El Ajillo opera como la mejor marisquer—a de Miramar. El enfoque de la cocina es directo y concentrado: la captura m—s fresca, los mejores mariscos disponibles esa ma—ana, preparados con ajo, aceite de oliva y la contenci—n necesaria para que los ingredientes excelentes hablen por s— solos. Los camarones al ajillo son el plato de referencia que los habituales piden en cada visita. El pescado cambia a diario; preg—ntele al mesero qu— lleg— esa ma—ana y siga su recomendaci—n sin dudar. El local combina una est—tica contempor—nea con la arquitectura de —poca, y el servicio es notablemente eficiente para los est—ndares habaneros.
?? 1ra Avenida entre Calles 22 y 24
La gran distinci—n de Vistamar es su ubicaci—n: justo sobre la 1ra Avenida, la v—a que bordea el litoral oeste de La Habana, con una terraza frente al mar donde cenar al atardecer es una experiencia casi obligatoria. La brisa marina, el sonido de las olas, la —ltima luz arrancando destellos al oleaje: es el tipo de escenario que hace la comida casi irrelevante, excepto que la comida es genuinamente buena. La langosta y el camar—n son las estrellas, como era de esperar, y la cocina sabe preparar ambos sin excesos. Venga por las vistas, qu—dese por los mariscos a la parrilla y una copa de algo fr—o mientras el cielo se ti—e de naranja sobre el Estrecho de Florida.
?? Calle 182 #18, entre Avenida 1ra y 3ra
La Ferminia ostenta el honor de ser uno de los paladares en funcionamiento m—s antiguos de Cuba, habiendo abierto sus puertas en 1994, el mism—simo primer a—o en que el gobierno autoriz— los restaurantes privados. Casi tres d—cadas de operaci—n le han conferido una confianza y un car—cter que los establecimientos m—s nuevos tardan a—os en cultivar. La propiedad se extiende por jardines cuidados, con varios ambientes diferenciados que incluyen terrazas cubiertas y zonas al aire libre. El men— es irremediablemente cl—sico cubano: ropa vieja preparada como se debe, arroz y frijoles negros de una cocina que lleva treinta a—os perfeccionando la receta, y langosta preparada con sencillez y maestr—a. Aqu— la historia tiene mejor sabor.
?? Calle 48 #1311, entre 13 y 15
Lilliam es una leyenda. Entre las pioneras de los paladares en Miramar, su restaurante -un exuberante jard—n tropical transformado en comedor bajo las palmeras- ha sido citado en pr—cticamente todas las gu—as serias sobre gastronom—a cubana desde los a—os noventa. El entorno es extraordinario: se come rodeado de plantas con flores, bajo —rboles con dosel, en mesas dispares que resultan perfectas de alg—n modo inexplicable. La cocina es comida cubana casera elevada por toda una vida de pr—ctica y la atenci—n obsesiva al detalle de una perfeccionista. La sopa de frijoles negros es, por consenso generalizado, la mejor de La Habana. El lech—n -cochinillo asado lentamente- llega a la mesa con la piel crujiente y la carne tierna e impregnada de ajo. Un plato de peregrinaci—n en un restaurante de verdadera peregrinaci—n.
?? 7ma Avenida entre Calles 24 y 26
T—cnicamente administrado por el Estado y no un paladar privado, El Aljibe se gana su lugar en esta lista por su fama singular y la excelencia absoluta de un plato: el pollo El Aljibe, asado en una salsa tan celosamente guardada que su receta nunca ha sido publicada oficialmente. La salsa es a base de naranja agria, profundamente sabrosa, levemente dulce e intensamente cubana: una destilaci—n del alma culinaria criolla de la isla en una sola preparaci—n. La comida completa -servida con frijoles negros, arroz blanco, pl—tanos fritos y ensalada- es una de las grandes experiencias de precio fijo en Cuba. Turistas y dignatarios cubanos por igual han peregrinado aqu— durante d—cadas. La receta sigue siendo un secreto. El pollo, no.
?? Calle 18 y 3ra Avenida
Nombrado por el tocororo -el p—jaro trog—n cubano, ave nacional de Cuba, cuyo plumaje reproduce el rojo, blanco y azul de la bandera cubana- este es el restaurante m—s simb—licamente resonante de Miramar. El interior hace referencia a la identidad cubana en cada rinc—n: el arte, la paleta de colores, el propio men—, que se lee como un tributo a la herencia culinaria de la isla. Los platos cl—sicos se ejecutan con destreza y se sirven en una atm—sfera de genuina elegancia. El comedor ocupa una bell—sima mansi—n colonial de altos techos y detalles de —poca que parecen intactos por el tiempo. Tocororo es el restaurante que lleva a los visitantes cuando se quiere que entiendan qu— es Cuba, y siempre fue.
Qu— Esperar
Miramar no es simplemente un barrio: es un argumento sobre lo que la cocina cubana puede ser cuando se le da espacio, tiempo e intenci—n seria. Cenar aqu— difiere de la bulliciosa escena de La Habana Vieja en formas que importan al viajero exigente.
Antes de Ir
Todo lo que necesita saber para comer bien en Miramar.
Miramar est— a 15-25 minutos en taxi al oeste de La Habana Vieja. La mayor—a de los conserjes de hotel pueden gestionar el transporte. Los autos americanos cl—sicos ("almendrones") circulan por la 5ta Avenida con tarifas locales. Calcule 20-30 minutos desde el Vedado. Uber no opera en Cuba: use siempre taxis con tax—metro o negocie el precio antes de subir.
Los ocho restaurantes de esta lista requieren reservas con antelaci—n, especialmente de noviembre a abril (temporada alta). Contacte a trav—s del conserje de su hotel, directamente por tel—fono o por correo electr—nico cuando est— disponible. Para los fines de semana, reserve con al menos 48-72 horas de anticipaci—n. Presentarse sin reserva en los mejores paladares de Miramar raramente es posible y casi nunca tiene recompensa.
Todos los precios se cotizan ahora en CUP (pesos cubanos). Espere entre 1.500 y 4.000 CUP por persona en los establecimientos de lujo de Miramar, equivalentes aproximadamente a 15-40 USD al tipo de cambio actual. Solo efectivo: lleve suficiente. La propina del 10-15% se da en efectivo, directamente a su mesero. Los cajeros autom—ticos en Miramar existen pero pueden fallar; lleve dinero extra.
La gastronom—a de Miramar es un mundo en s— mismo. Lleve los sabores a casa con la colecci—n de recetas de Eat in Cuba, o planifique su visita a Miramar como parte de un viaje m—s amplio con nuestra gu—a de excursiones desde La Habana.