Cenar en Vedado

El coraz—n cultural de La Habana alberga la escena gastron—mica m—s emocionante de Cuba. Descubre los mejores paladares del barrio m—s chic de la capital.

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Vedado es donde el pasado y el futuro de La Habana se encuentran. Este barrio arbolado —cuyo nombre proviene de la palabra espa—ola para "prohibido", ya que en su d—a estuvo vedado para los colonos— representa hoy todo lo que hace apasionante a la Habana moderna. Las mansiones de la —poca republicana bordean amplias avenidas sombreadas por laureles y framboyan—s. El Malec—n serpentea a lo largo del litoral, donde j—venes enamorados y viejos pescadores comparten el muro al atardecer. Y en estas calles, una nueva generaci—n de chefs cubanos est— creando la escena gastron—mica m—s emocionante del pa—s.

La historia de los paladares de Vedado es inseparable de la F—brica de Arte Cubano. Lo que comenz— como la iniciativa de un revolucionario para reconvertir una antigua f—brica de aceite de cocina se ha convertido en la instituci—n cultural definitiva de La Habana: galer—as, conciertos, clubes y algunos de los mejores restaurantes de la ciudad, todo bajo un mismo techo. El Cocinero, instalado dentro de la enorme chimenea, se ha convertido en el s—mbolo de una Cuba nueva: creativa, conectada y confiadamente moderna.

Pero la identidad culinaria de Vedado va m—s all— de la F—brica. El car—cter residencial del barrio significa que muchos de sus mejores restaurantes son literalmente casas particulares convertidas en comedores, donde se cena en la vajilla familiar en el sal—n de una vivienda cuyas paredes est—n recubiertas de arte, libros y los tesoros acumulados de una tradici—n intelectual cubana. Atelier es la obra maestra de este modelo: la casa de una artista convertida en restaurante, donde la cocinera y artista Niuris Higueras prepara sus platos rodeada de sus propios cuadros.

Los restaurantes del Malec—n —El Litoral es el mejor de ellos— ofrecen algo que ning—n otro barrio puede igualar: el espect—culo del bulevar costero m—s famoso del mundo. Se contempla a los pescadores lanzar sus sedales. Se ve el sol hundirse hacia el Golfo de M—xico. Se observan las olas estrellarse contra el muro con una fuerza que recuerda que esta ciudad lleva siglos en guerra con el mar y, sin embargo, ha logrado mantenerse en pie.

Lo que distingue la gastronom—a de Vedado es su p—blico. Centro Habana y La Habana Vieja atraen turistas; Miramar atrae a diplom—ticos y viajeros de negocios. Vedado atrae a cubanos. Los restaurantes del barrio son el punto de encuentro de los j—venes profesionales, artistas y escritores habaneros. Las conversaciones que se escuchan giran en torno al arte cubano contempor—neo, a la emigraci—n y el regreso, a la imposible aritm—tica cotidiana de la vida en esta isla. La comida es excelente; el ambiente, —nico. Vedado ofrece lo que ninguna gu—a de viaje puede capturar: la sensaci—n de estar presente en una cultura en movimiento, que debate consigo misma alrededor de una mesa.

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Los Mejores Paladares en Vedado

Desde chimeneas industriales hasta terrazas en azoteas — los mejores restaurantes privados de Vedado

El Imprescindible
1 $$$
Calle 26 entre 11 y 13, F—brica de Arte Cubano

El Cocinero

El ic—nico restaurante instalado dentro de la enorme chimenea de ladrillo de la F—brica de Arte Cubano. El Cocinero representa la cima de la nueva ola gastron—mica habanera: est—tica industrial chic, cocina cubana de autor y una ubicaci—n que lo convierte en el epicentro social de la clase creativa de la ciudad. La cocina elabora versiones elevadas de los cl—sicos caribe—os: ceviche fresco con guarniciones inesperadas, pescado entero asado con costra de hierbas, y postres que incorporan frutas tropicales locales de manera refinada. Los distintos niveles de asientos incluyen una espectacular barra en la azotea desde la que la noche habanera se despliega a tu alrededor. Llega temprano, qu—date hasta tarde y recorre las galer—as y espacios de conciertos que hacen de la F—brica la instituci—n cultural m—s emocionante de Cuba.

Qu— Pedir

Ceviche con leche de coco y habanero — Pescado entero asado con hierbas locales — Carpaccio de pi—a con menta — El c—ctel de la casa desde la barra de la azotea.

Arte y Gastronom—a
2 $$$$
Calle 5ta #511 entre Paseo y 2

Atelier

La chef Niuris Higueras ha creado algo extraordinario: un restaurante que es tambi—n su hogar, su estudio de arte y su galer—a personal. Atelier ocupa varias habitaciones de una hermosa casa se—orial de Vedado, cada una rebosante de arte cubano contempor—neo, mobiliario vintage y los tesoros acumulados de una vida creativa. La terraza en la azotea —donde cenar en una noche despejada se convierte en una de las experiencias m—s m—gicas de La Habana— ofrece vistas sobre el barrio hacia el Malec—n y, en el horizonte, el oscurecido estrecho de Florida. La cocina est— a la altura del entorno: fusi—n cubano-francesa de sofisticada t—cnica, con influencias asi—ticas y un genuino respeto por los ingredientes locales. Niuris es una presencia habitual en el comedor, explicando los platos, sugiriendo maridajes y encarnando la calidez que ha hecho legendaria la hospitalidad cubana.

Qu— Pedir

Costillas de res estofadas con glaseado de tamarindo — Tataki de at—n con crema de wasabi — El men— degustaci—n cuando est— disponible — Cualquier c—ctel en la azotea al atardecer.

3 $$$
Malec—n 161, entre K y L

El Litoral

Hay restaurantes con buenas vistas, y luego est— El Litoral. Los ventanales de suelo a techo enmarcan el Malec—n y el Golfo de M—xico de manera tan dram—tica que el mar se convierte en parte de la decoraci—n. Al atardecer —que es el —nico momento en que deber—as reservar aqu— la luz transforma el agua en oro fundido, convirtiendo incluso un simple pescado a la plancha en una experiencia inolvidable. La carta est— centrada en el mar: pargo, cherna, langosta, camar—n, todos preparados con el respeto que exige la frescura real. El pargo rojo a la plancha con lima y ajo es una clase magistral de contenci—n. Los camarones al ajillo llegan en una cazuela de barro chisporroteante. La carta de vinos —inusualmente s—lida para Cuba— complementa el entorno. Aqu— es donde traes a alguien a quien quieres impresionar, o donde celebras un momento especial, o donde simplemente te sientas solo con la vista y recuerdas por qu— viniste a Cuba.

Qu— Pedir

Pargo rojo a la plancha con lima y ajo — Camarones al ajillo en cazuela de barro — Paella de mariscos para dos — El c—ctel del atardecer en el Malec—n.

4 $$$
Calle L—nea 753, entre Paseo y A

Decameron

Escondido en una tranquila calle del coraz—n residencial de Vedado, Decameron ofrece algo cada vez m—s escaso en La Habana: una cena —ntima y reposada en un bello jard—n. La direcci—n belgo-cubana ha creado un espacio donde la conversaci—n tiene prioridad, donde el dosel tropical act—a como aire acondicionado natural, y donde el ritmo de la comida no sigue m—s horario que el propio. Los platos de pescado son excepcionales: lenguado a la meuni—re, lubina con beurre blanc, preparaciones que se sienten casi m—s europeas que caribe—as hasta que pruebas el pescado y comprendes la diferencia cubana. La carta de vinos est— cuidadosamente seleccionada. El servicio es atento sin resultar intrusivo. Decameron es el restaurante que eliges cuando quieres reconectar con tu acompa—ante, cuando la calidad de la conversaci—n importa tanto como la calidad de la comida —aunque la comida, cabe aclarar, es excelente.

Qu— Pedir

Lubina con beurre blanc de lim—n — Mejillones al estilo belga con patatas fritas (cuando est—n disponibles) — Ensalada del jard—n con hierbas locales — Mousse de chocolate de postre.

5 $$$
Calle M #257 entre 19 y 21

Caf— Laurent

Instalado en un —tico con ventanales de suelo a techo que se asoman a las copas de los —rboles de Vedado, Caf— Laurent captura un momento muy habanero: el pausado almuerzo dominical en familia, donde los que han logrado los mejores puestos no los abandonar—n en horas. La decoraci—n evoca la elegancia de los a—os 50: banquetas de cuero, madera pulida, ese refinamiento retro que te invita a arreglarte aunque est—s en el tr—pico. La carta bebe de las tradiciones francesa e italiana adaptadas a los ingredientes cubanos: excelentes preparaciones de carne, pasta que aguantar—a el escrutinio europeo, y postres que recuerdan el legado azucarero de la isla. Pero la raz—n de fondo para venir es el ambiente. Aqu— es donde la burgues—a habanera —una categor—a que persiste en Cuba pese a la ideolog—a oficial— se re—ne a hablar de pol—tica, arte y familia entre botella y botella de vino. La conversaci—n es tan buena como la comida.

Qu— Pedir

Filete a la plancha con chimichurri — Pasta artesanal con mariscos locales — El men— del brunch dominical — Flan cubano cl—sico para terminar.

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Vedado es uno de los barrios m—s gratificantes de La Habana. Profundiza en su escena gastron—mica con la cobertura gastron—mica de Eat in Cuba, y recorre la ciudad como un local con nuestra gu—a de barrios de La Habana.