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Los 15 Mejores Paladares de La Habana

Clasificados, rese—ados y degustados - muchas veces

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La escena de paladares de La Habana no tiene igual en ninguna otra cultura gastron—mica del mundo. Estos restaurantes familiares privados, nacidos de la necesidad econ—mica y cultivados con pasi—n, representan hoy en d—a algunas de las experiencias culinarias m—s emocionantes de todo el Caribe. Desde mansiones coloniales centenarias hasta espacios de arte industrial, desde bares en azoteas con vistas a la ciudad hasta recetas de abuela servidas en vajilla no combinada - esta es nuestra gu—a definitiva de los 15 mejores lugares para comer en La Habana. Hemos visitado cada uno de ellos. Varias veces. Esto es lo que encontramos. Si es tu primera visita, nuestra gu—a completa para visitar Cuba cubre todo lo que necesitas saber antes de llegar.

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Los 15 Definitivos

1
Centro Habana $$$$ Calle Concordia 418, entre Gervasio y Escobar

La Guarida

El paladar m—s famoso de Cuba no necesita presentaci—n, pero merece una de todas formas. Sube la desvencijada escalera de m—rmol de este edificio de vecindad en Centro Habana - el mismo inmueble que protagoniz— la obra maestra de Tom—s Guti—rrez Alea Fresa y Chocolate - y entrar—s en otro mundo. Carteles y memorabilia cinematogr—fica adornan las paredes. Ara—as de luces antiguas cuelgan de techos desconchados. Los comedores parecen los decorados de un sue—o sobre el esplendor perdido de La Habana. La Guarida se gan— la primera menci—n de Cuba en la Gu—a Michelin por buenas razones: la cocina es genuinamente extraordinaria. El chef Enrique N——ez reinterpreta los sabores cubanos cl—sicos con t—cnica europea - la ropa vieja se desmenuza con precisi—n y se acompa—a de una salsa con una profundidad que ning—n restaurante estatal podr—a igualar. El bar en la azotea, accesible por una segunda escalera, sirve los mejores c—cteles de la ciudad y unas vistas que cambiar—n tu percepci—n de la escala de La Habana. Reserva con semanas de antelaci—n. V—stete bien. Llega temprano para tomar algo arriba y luego baja a disfrutar de la mejor comida de tu viaje a Cuba.

Qu— Pedir

Ropa vieja con tostones de pl—tano — Bisque de langosta con crema de co—ac — El fondant de chocolate con sal marina. Para c—cteles: el old fashioned de ron exclusivo de La Guarida con Havana Club 7 a—ejo.

2
La Habana Vieja $$ Calle Brasil (Teniente Rey) 457, La Habana Vieja

El Chanchullero

El Chanchullero es el anti-La Guarida - y eso es exactamente lo que lo hace imprescindible. Donde el paladar m—s famoso de Cuba deslumbra con ara—as de luces y glamour cinematogr—fico, El Chanchullero apuesta por La Habana m—s aut—ntica y revolucionaria. Las paredes est—n tapizadas de carteles pol—ticos, retratos del Che Guevara, recortes de peri—dico descoloridos y el peso acumulado de la larga y complicada historia de una ciudad. Huele a chicharr—n y a cerveza fr—a. Las mesas est—n juntas, la m—sica es fuerte y el personal se mueve con la eficiencia casual de quienes saben que su local ya es perfecto. El s—ndwich de cerdo - lech—n asado lentamente apilado sobre pan crujiente con pepinillos y mostaza - es una revelaci—n aut—ntica. Cuesta una miseria. Lo mismo que una botella sudada de Cristal, que debes pedir nada m—s sentarte. Aqu— confluyen los estudiantes de arte habaneros, periodistas de visita y los viajeros m—s avispados. El ambiente es el—ctrico desde el mediod—a hasta la medianoche. Sin reservas, sin c—digo de vestimenta, sin complicaciones. Simplemente ven.

Qu— Pedir

S—ndwich de cerdo asado (imprescindible) — Chicharrones — Cerveza Cristal bien fr—a - varias — Arroz congri de acompa—amiento.

3
Centro Habana $$$ Calle San Rafael 469, entre Lealtad y Campanario

San Crist—bal

Cuando Barack Obama eligi— San Crist—bal para su hist—rica cena de 2016 durante la primera visita presidencial estadounidense a Cuba en 88 a—os, el propietario Carlos Crist—bal M—rquez no se inmut—. Cocin— lo mismo de siempre. Eso lo dice todo sobre este extraordinario paladar. El comedor es un gabinete de curiosidades cubanas: fotograf—as antiguas de la —poca dorada de La Habana conviven con santos cat—licos, orishas africanos, recuerdos del mundo del boxeo y la clase de iconograf—a religiosa personal que lleva d—cadas en acumularse. Carlos es coleccionista, y el restaurante es su mayor colecci—n. La comida est— a la altura del entorno - profundamente arraigada en la tradici—n cubana pero ejecutada con un orgullo y una precisi—n que pocos restaurantes del pa—s pueden igualar. La sopa de frijoles negros es legendariamente buena: espesa, ahumada, entretejida con comino y servida con cebolla encurtida. El rabo encendido se cocina a fuego lento hasta que la carne se desprende del hueso. San Crist—bal funciona con reservas y se llena con semanas de antelaci—n, as— que planifica con tiempo. La mesa de Obama todav—a se se—ala con orgullo.

Qu— Pedir

Sopa de frijoles negros con cebolla encurtida — Rabo encendido — Pl—tanos fritos de tres formas — Flan de queso de postre.

4
Vedado $$$ Calle 26 entre 11 y 13, F—brica de Arte Cubano

El Cocinero

Construido dentro de la reconvertida chimenea industrial de una antigua f—brica de aceite de cocina, El Cocinero es la joya de la corona del complejo cultural m—s emocionante de La Habana: la F—brica de Arte Cubano. El restaurante ocupa varios niveles de la estructura de ladrillo visto, conectados por escaleras de acero y abiertos a terrazas desde donde se puede observar a la joven clase creativa habanera ir y venir. La est—tica es decididamente industrial - ladrillo expuesto, vigas de hierro, bombillas Edison - pero la comida no tiene nada de r—stica. La cocina de El Cocinero produce cocina cubana elevada con genuina fineza: ceviche con leche de coco y habanero, cochinillo con mojo c—trico, risotto de mariscos que resistir—a la comparaci—n con cualquier capital europea. Ven a cenar alrededor de las 8pm, come despacio y luego p—sate a las galer—as y actuaciones musicales de la F—brica. Los viernes y s—bados por la noche son trascendentes. El Cocinero se ha convertido en el n—cleo social de una nueva Habana - m—s joven, m—s creativa, m—s internacional - pero la comida por s— sola justifica la visita.

Qu— Pedir

Ceviche de coco con habanero — Cochinillo con mojo verde — Yuca frita con alioli — El mojito de la casa con hierbas frescas del huerto de la cocina.

5
Vedado $$$$ Calle 5ta #511 entre Paseo y 2, Vedado

Atelier

Atelier es lo que sucede cuando una artista cubana transforma su hogar en una experiencia gastron—mica. Los salones rebosan de pinturas, esculturas, cer—micas y objetos encontrados - obra de la propietaria Niuris Higueras y de su c—rculo de los artistas visuales m—s celebrados de La Habana. Cada superficie es una pared de galer—a; cada comida se disfruta rodeado de arte que realmente est— en venta. El edificio es una hermosa casa se—orial de la —poca republicana en la zona arbolada de Vedado, y la terraza en la azotea es uno de los mejores espacios para cenar en toda Cuba - en las noches despejadas se puede ver el Malec—n y, m—s all—, el oscurecido estrecho hacia Florida. El men— se inclina hacia la fusi—n cubana contempor—nea: pescado local preparado con t—cnica francesa, cerdo con glaseados de inspiraci—n asi—tica, postres que podr—an estar en una Habana imaginaria en lugar de la real. Atelier atrae a diplom—ticos, artistas y al tipo de viajero que investiga con detenimiento. Las reservas son imprescindibles y vale la pena el esfuerzo.

Qu— Pedir

Ceviche del d—a — Pechuga de pato con glaseado de tamarindo — El men— degustaci—n del artista (cuando est— disponible) — Tarta de queso de guayaba con caramelo de ron.

6
Miramar $$$$ Calle 30 #865 entre 26 y 41, Miramar

La Casa

Miramar fue en su d—a el barrio m—s adinerado de La Habana, y La Casa es su restaurante m—s regio - situado en una imponente mansi—n colonial que ha conservado de alg—n modo todo su esplendor arquitect—nico original a trav—s de d—cadas de revoluci—n y reinvenci—n. La propiedad es enorme: varios comedores privados para cenas —ntimas, un exuberante jard—n tropical donde se puede comer bajo las estrellas, y una recepci—n que parece m—s una embajada que un restaurante. Esta es la experiencia cl—sica de Miramar: manteles blancos, servicio atento, una extensa carta de vinos y preparaciones de langosta que representan la cima de la cocina costera cubana. Los chefs entienden que la langosta cubana - la variedad caribe—a espinosa - es uno de los grandes ingredientes de lujo del mundo, y la tratan en consecuencia. A la brasa con mantequilla de ajo, en una rica bisque, preparada al estilo termidor con queso a—ejado - la langosta de La Casa ha hecho llorar de felicidad a adultos hechos y derechos. Pon tu mejor ropa y trae tu tarjeta de cr—dito m—s importante. Vale cada peso.

Qu— Pedir

Langosta al termidor — Langosta entera a la brasa con mantequilla de ajo — Gambas en salsa de coco — El carrito de postres completo - pide de todo.

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7
La Habana Vieja $$$ Calle O'Reilly 304, La Habana Vieja

O'Reilly 304

El nombre es la direcci—n, y la direcci—n lo dice todo: una de las calles con m—s historia de La Habana Vieja, dentro de un edificio colonial cuyos cimientos se remontan a siglos atr—s. O'Reilly 304 funciona en dos niveles - el comedor principal y una serie de —ntimos miradores en la planta superior donde te sientas cerca de la calle y observas la vida habanera desplegarse abajo mientras disfrutas de algunas de las tapas m—s creativas de la ciudad. La cocina es genuinamente aventurera para los est—ndares cubanos: tataki de at—n con pepino encurtido, bu—uelos de coliflor con alioli ahumado, y un rollito primavera de ropa vieja que suena a truco de fusi—n pero sabe a genialidad inspirada. La carta de vinos es corta pero bien seleccionada, el men— de c—cteles es inventivo, y el personal es joven, con conocimiento y claramente emocionado con lo que sirve. O'Reilly 304 representa la nueva ola de la gastronom—a habanera - chefs que crecieron viendo programas de cocina internacionales y han sintetizado esas influencias con ra—ces cubanas profundas. Parece que no deber—a funcionar tan bien como funciona. Absolutamente funciona.

Qu— Pedir

Rollitos de ropa vieja — Tataki de at—n — Panceta de cerdo con pur— de malanga — El mojito de pi—a de la casa con menta fresca.

8
La Habana Vieja $$ Calle Obrapia 60, La Habana Vieja

Mama In—s

Nombrado en honor a la legendaria cocinera afrocubana que aparece en una de las canciones folcl—ricas m—s queridas de Cuba - "La Negra Tomasa" - Mama In—s es un paladar dedicado al alma de la cocina cubana m—s que a su reinvenci—n contempor—nea. El comedor es c—lido y habitado, decorado con im—genes de los Orishas, botellas de ron en distintos estados de consumo y el tipo de caos alegre que indica una cocina dirigida por alguien que genuinamente ama alimentar a la gente. El men— es una lecci—n sobre las ra—ces africanas de la cocina cubana: sopa espesa de frijoles negros que reconocer—a tu abuela, arroz blanco cocinado a la perfecci—n, cerdo estofado hasta rendirse por completo, pl—tanos fritos de la manera que Dios dispuso. Nada aqu— cuesta m—s de lo que debe. Todo sabe mejor de lo que esperas. —Quieres recrear estos platos en casa? Explora recetas cubanas aut—nticas en nuestro sitio hermano de cocina. Mama In—s atrae a una clientela fiel de viajeros que regresan a La Habana a—o tras a—o - y que regresan a esta mesa espec—fica, porque una vez que has comido aqu— entiendes que esto es lo que la comida cubana realmente es, desprovista de pretensiones y servida con amor.

Qu— Pedir

Sopa de frijoles negros — Ropa vieja con arroz y pl—tanos — Cerdo asado con yuca — Croquetas de jam—n para empezar. Pide el fest—n completo: congri, maduros y una Bucanero bien fr—a.

9
Vedado $$$ Malec—n 161, entre K y L, Vedado

El Litoral

Hay exactamente una cosa que debes saber sobre El Litoral antes de reservar: est— situado directamente sobre el Malec—n, el legendario paseo mar—timo de La Habana, con ventanas de suelo a techo que enmarcan el oc—ano como una pintura en constante cambio. Ven al atardecer. Llega con tiempo suficiente para reclamar una mesa junto a la ventana. Pide un mojito de inmediato. Observa c—mo la luz ti—e el Estrecho de la Florida de oro y luego de morado profundo. En alg—n momento, recuerda echar un vistazo a la carta. Por suerte, la comida de El Litoral justifica plenamente la peregrinaci—n m—s all— de su extraordinario entorno. La cocina se centra en los mariscos y se beneficia enormemente de la proximidad al oc—ano: pescado reci—n desembarcado esa ma—ana, gambas que todav—a saben a mar, langosta preparada con la sencillez que solo permite la verdadera frescura. El pargo rojo a la brasa con ajo y lima es una de las mejores cosas que puedes comer en La Habana. Los camarones al ajillo - gambas en mantequilla de ajo chisporroteante - llegan en una cazuela de barro y desaparecen en minutos. Reserva una mesa junto a la ventana. Llega al atardecer. No tengas prisa.

Qu— Pedir

Pargo rojo a la brasa con ajo y lima — Camarones al ajillo en cazuela de barro — Langosta con mantequilla y hierbas — El c—ctel exclusivo del atardecer del Malec—n - pide al barman que lo prepare.

10
Miramar $$$$ Calle 46 #305 entre 3ra y 5ta, Miramar

La Fontana

La Fontana tiene el tipo de patio elegante que hace que quieras mudarte a La Habana para siempre. Una fuente (la fontana en cuesti—n) proporciona la banda sonora ambiental; la buganvilla cubre las paredes circundantes de un rosa intenso; las mesas est—n dispuestas con lino almidonado y cristaler—a apropiada. Este es Miramar en su m—xima expresi—n, y la cocina - que se toma la carta de vinos lo suficientemente en serio como para contar con un sumiller de verdad - es una de las pocas en Cuba que puede estar a la altura de su entorno. Las preparaciones de langosta aqu— rivalizan con las de La Casa o La Guarida: el termidor es una obra maestra de la contenci—n, la langosta entera a la brasa con mantequilla de hierbas no admite mejora, y la bisque de langosta es tan rica que constituye una comida completa por s— sola. La Fontana atrae al cuerpo diplom—tico, a altos funcionarios cubanos que entretienen a invitados extranjeros y al tipo de viajero exigente que planifica su viaje a Cuba alrededor de las reservas de restaurante. La carta de vinos es la m—s ambiciosa de La Habana. El servicio es impecable sin resultar r—gido. La Fontana es la prueba de que la gastronom—a cubana ha madurado hasta convertirse en algo genuinamente de primera categor—a mundial.

Qu— Pedir

Bisque de langosta — Langosta entera a la brasa con mantequilla de hierbas — El men— de maridaje del sumiller — Cr—me br—l—e con guayaba.

11
Vedado $$$ Calle L—nea 753, entre Paseo y A, Vedado

Decameron

Decameron ocupa una tranquila esquina de Vedado con la confianza de un restaurante que sabe exactamente lo que es y no tiene ning—n inter—s en ser otra cosa. La propiedad de influencia belga ha tra—do a Cuba algo genuinamente escaso: sofisticaci—n discreta. El comedor en el jard—n - un toldo de plantas tropicales sobre mesas con manteles blancos - es uno de los ambientes para comer m—s serenos de La Habana. No hay m—sica aqu—; la —nica banda sonora es la conversaci—n y el rumor lejano del barrio. Esto encaja perfectamente con la comida de Decameron. La cocina destaca con el pescado de formas que parecen casi europeas en su precisi—n: lenguado a la meuni—re preparado con mantequilla aut—ntica (una rareza en Cuba), lubina con beurre blanc de lim—n, dorado con alcaparras y hierbas frescas. La influencia belga aparece en t—cnicas sorprendentes - una preparaci—n estofada en cerveza aqu—, un plato de mejillones all— - que recuerdan que este paladar existe en una intersecci—n cultural. La carta de vinos es excelente. El ritmo es pausado. Decameron es el restaurante que eliges cuando quieres mantener una conversaci—n real con tu acompa—ante durante la cena en lugar de gritar por encima de una banda.

Qu— Pedir

Lubina con beurre blanc — Mejillones al estilo belga (cuando est—n disponibles) — Ensalada de endivias con Roquefort — La mousse de chocolate - profundamente belga, profundamente buena.

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Centro Habana $$ Paseo de Mart— (Prado) 563, frente al Capitolio

Los Nardos

Los Nardos est— frente al Gran Teatro y al restaurado edificio del Capitolio, lo que significa que comes con uno de los conjuntos arquitect—nicos m—s grandiosos de La Habana visible desde la ventana. La ubicaci—n por s— sola justificar—a la visita, pero Los Nardos ha sobrevivido y prosperado durante a—os porque su propuesta de valor es casi absurdamente buena: enormes raciones de cl—sicos cubanos bien ejecutados a precios que parecen un anacronismo agradable. El comedor es un espacio hermoso - techos altos, suelos de baldosas, los huesos de un edificio que conoci— d—as mejores y conf—a en silencio en su regreso. El men— es un greatest hits de la cocina cubana: pollo asado entero con mojo, chuletas de cerdo al ajo, la inevitable ropa vieja, arroz y frijoles en m—ltiples configuraciones. Todo llega en cantidades que desaf—an incluso al viajero m—s hambriento. Los Nardos representa lo que los cubanos quieren decir cuando hablan de "lujo asequible" - no comida barata disfrazada de cara, sino comida genuinamente buena al alcance de todos. Reserva con anticipaci—n o llega cuando abre.

Qu— Pedir

Pollo asado entero con mojo — Chuleta de cerdo con arroz al ajo — Ropa vieja con congri — El flan de huevo - sencillo, perfecto y enorme.

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La Habana Vieja $$ Calle Amargura 358, La Habana Vieja

El Caf—

El Caf— ocupa un nicho brillante: es la cafeter—a donde la intelligentsia hipster de La Habana trabaja por las ma—anas, un lugar de almuerzo que sirve s—ndwiches y ensaladas genuinamente buenos, y luego - cuando el sol se pone y las velas salen - uno de los espacios de cena m—s —ntimos y con m—s ambiente de La Habana Vieja. La transformaci—n es notable. Lo que era brillante y bullicioso se vuelve c—lido y conspiratorio. El men— en pizarra evoluciona seg—n lo que est— bueno y disponible. La carta de c—cteles, siempre inventiva, pasa a ser el centro de atenci—n. El Caf— elabora c—cteles que destacar—an en los mejores bares de La Habana: bebidas de ron ahumado, variaciones de cl—sicos a base de ron, preparaciones con hierbas frescas y bitters inesperados que hacen reconsiderar todo lo que cre—as saber sobre el ron cubano. La cocina produce cocina cubana creativa sin ser fr—vola: cl—sicos bien ejecutados elevados por ingredientes frescos y t—cnica genuina. El Caf— es el tipo de lugar que encuentras el segundo d—a y al que regresas cada tarde siguiente. Se siente como un descubrimiento, incluso cuando toda la ciudad lo conoce.

Qu— Pedir

El c—ctel de ron ahumado del d—a — S—ndwich de cerdo deshilachado al almuerzo — Tapas nocturnas - lo que est— en la pizarra — Caf— cubano espresso a cualquier hora.

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La Habana Vieja $$ Callej—n del Chorro 60C, Plaza de la Catedral

Do—a Eutimia

Escondido en el Callej—n del Chorro - un estrecho callej—n colonial que sale de la Plaza de la Catedral - Do—a Eutimia es el tipo de restaurante con el que sue—an los viajeros gastron—micos serios: un local peque—o, familiar, donde las recetas se han transmitido de generaci—n en generaci—n y la comida sabe exactamente como si la hubiera hecho la abuela de alguien, porque la abuela de alguien s— lo hizo. La ropa vieja aqu— es regularmente citada como la mejor de La Habana, lo cual en una ciudad obsesionada con este plato es una afirmaci—n seria. La carne deshilachada se estofada durante horas con tomates, pimientos, cebolla, comino y laurel hasta lograr una textura a la vez tierna y consistente, un sabor simult—neamente profundamente familiar e infinitamente complejo. El restaurante es diminuto - quiz—s 30 cubiertos - y se llena de inmediato. Sin reservas por tel—fono; el sistema es informal y cubano. Llega temprano, acepta que puede que esperes, y usa ese tiempo para explorar la magn—fica Plaza de la Catedral de al lado. La espera forma parte de la experiencia. La comida vale todo.

Qu— Pedir

Ropa vieja - obligatoria, la mejor de La Habana — Picadillo cubano (carne molida con aceitunas y pasas) — Sopa de frijoles negros — Natilla para terminar.

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La Habana Vieja $$$ Calle O'Reilly 304, azotea, La Habana Vieja

304 O'Reilly Rooftop

La extensi—n en azotea del aclamado paladar O'Reilly 304 que se encuentra debajo, esta terraza de bar y comedor al aire libre se ha convertido en uno de los lugares imprescindibles de La Habana en la hora dorada antes del atardecer. Las vistas sobre los tejados de terracota de La Habana Vieja - Patrimonio Mundial de la UNESCO - hacia la bah—a y las fortalezas de La Caba—a se encuentran entre las panor—micas urbanas m—s espectaculares del Caribe. El programa de cocteler—a es el principal atractivo: c—cteles cubanos cl—sicos - mojitos, daiquir—s, Cuba libres - preparados con ron a—ejo de calidad, lima fresca y jarabe de ca—a de az—car aut—ntico, el tipo de versiones que te hacen preguntarte por qu— alguna vez te conformaste con las versiones de los bares tur—sticos. Hay tambi—n un men— concentrado de aperitivos y tapas - croquetas, yuca frita, tostones con varios acompa—amientos - dise—ado para acompa—ar largas sesiones de cocteler—a m—s que para sustituir la cena. Llega a las 6pm. Qu—date dos horas. Observa c—mo el sol cae sobre la ciudad. Pide otro daiquir—. Esto es lo que significa la hora m—gica en Cuba.

Qu— Pedir

Daiquir— cl—sico con Havana Club 3 — Daiquir— especial Papa Hemingway (con pomelo) — Tostones con dip de frijoles negros — Croquetas de jam—n - excelentes con los c—cteles.

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