La Guarida
El paladar m—s famoso de Cuba no necesita presentaci—n, pero merece una de todas formas. Sube la desvencijada escalera de m—rmol de este edificio de vecindad en Centro Habana - el mismo inmueble que protagoniz— la obra maestra de Tom—s Guti—rrez Alea Fresa y Chocolate - y entrar—s en otro mundo. Carteles y memorabilia cinematogr—fica adornan las paredes. Ara—as de luces antiguas cuelgan de techos desconchados. Los comedores parecen los decorados de un sue—o sobre el esplendor perdido de La Habana. La Guarida se gan— la primera menci—n de Cuba en la Gu—a Michelin por buenas razones: la cocina es genuinamente extraordinaria. El chef Enrique N——ez reinterpreta los sabores cubanos cl—sicos con t—cnica europea - la ropa vieja se desmenuza con precisi—n y se acompa—a de una salsa con una profundidad que ning—n restaurante estatal podr—a igualar. El bar en la azotea, accesible por una segunda escalera, sirve los mejores c—cteles de la ciudad y unas vistas que cambiar—n tu percepci—n de la escala de La Habana. Reserva con semanas de antelaci—n. V—stete bien. Llega temprano para tomar algo arriba y luego baja a disfrutar de la mejor comida de tu viaje a Cuba.
Qu— Pedir
Ropa vieja con tostones de pl—tano — Bisque de langosta con crema de co—ac — El fondant de chocolate con sal marina. Para c—cteles: el old fashioned de ron exclusivo de La Guarida con Havana Club 7 a—ejo.